El algoritmo que te declara viejo

Nadie le dijo que era vieja. No hizo falta. Lo decidió una máquina en segundos, sin entrevista, sin mirarla a los ojos y sin dejar rastro de la sentencia.

El algoritmo que te declara viejo

Por Arturo Rivero

Ella envió su solicitud con su fecha de nacimiento real. Rechazo inmediato. Al día siguiente mandó la misma, idéntica, pero se quitó años. La llamaron a entrevista.

Así se destapó el caso iTutorGroup. La Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos acreditó que la empresa programó su software para descartar en automático a mujeres de 55 años o más y a hombres de 60 o más. Más de 200 personas calificadas quedaron fuera. La compañía pagó 365 mil dólares. Hoy, en California, avanza como acción colectiva nacional la demanda contra Workday, cuyos filtros con inteligencia artificial habrían relegado a solicitantes mayores de 40 años.

¿Y en México? El boletín El Análisis Legal Laboral de la firma Guaida, Morán y Vega Abogados, advierte que el edadismo dejó de ser un prejuicio visible del reclutador para convertirse en un filtro automatizado, difícil de identificar o cuestionar.

El mecanismo es sutil. No hace falta ordenar "descarten a los viejos". Basta entrenar al sistema con contrataciones del pasado que ya favorecían a los jóvenes. O dejar que el año de graduación o la extensión de la trayectoria delaten la edad aunque se borre la fecha de nacimiento.

El terreno es fértil. Según la ENADIS 2024, 61.6% de las personas de 60 años y más ubicó la edad como principal causa de la discriminación que vivió. La OCDE coloca a México entre los cuatro países con menor tasa de empleo en el grupo de 45 a 54 años. Y la OMS calcula que una de cada dos personas en el mundo tiene actitudes edadistas.

La ley es clara. El artículo 1o. constitucional prohíbe discriminar por edad y el 133 de la Ley Federal del Trabajo impide negarse a contratar por ese motivo. Pero ningún inspector audita un algoritmo.

Por eso la firma de abogados exige controles verificables, no la promesa del proveedor de que su herramienta es "objetiva": revisar qué variables usa el sistema, medir a quién descarta y mantener una revisión humana capaz de corregir, no solo de confirmar una puntuación.

La pregunta, concluye, ya no es qué edad tiene alguien, sino qué puede aportar.