Te vigilan en el trabajo: ¿con qué reglas?

Una iniciativa en la Cámara de Diputados busca poner candados a las cámaras, los programas de seguimiento y los algoritmos con los que las empresas supervisan a su personal. Ninguna decisión sobre tu salario o tu empleo podría tomarla solo una máquina.

Te vigilan en el trabajo: ¿con qué reglas?

Por Arturo Rivero

Una cámara te graba. Un programa cuenta tus clics. Un indicador mide tu desempeño. Y un día, ese número decide un descuento, una amonestación o tu despido. Hoy basta un aviso genérico de que existe vigilancia. Una propuesta en la Cámara de Diputados quiere cambiar eso.

La diputada Ivonne Ortega, de Movimiento Ciudadano, presentó una iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo y regular los sistemas de supervisión laboral. El objetivo: evitar que las empresas apliquen una vigilancia discrecional, desproporcionada o automatizada sin intervención humana.

El proyecto plantea que no basta con avisar que hay cámaras o programas de seguimiento. Para el trabajador, lo importante es saber qué se registra, para qué se usa, cuánto tiempo se guarda y cómo puede afectar su evaluación o su permanencia en el empleo.

Por eso propone cinco obligaciones para los patrones:

Avisar por escrito, de forma clara y previa, qué sistemas existen, qué criterios evalúan y qué consecuencias tienen.

Vigilar solo con un fin laboral legítimo, necesario y sin prácticas invasivas.

Usar los datos únicamente para el fin informado, conforme a las normas de protección de datos personales.

Garantizar que una persona revise el caso antes de cualquier decisión sobre salarios, incentivos, sanciones, ascensos o despidos.

Ofrecer un canal para que los trabajadores consulten sus registros, expliquen sus métricas o pidan correcciones.

El último punto pone el foco en un riesgo concreto: que un algoritmo castigue sin contexto. Un retraso por una emergencia o una baja de productividad por una falla del sistema podrían quedar registrados como simples números en rojo.

La iniciativa aclara que no frenaría la seguridad patrimonial, los controles de acceso ni la gestión de calidad. También sería compatible con una obligación que llega en 2027: el registro electrónico de la jornada laboral.

Ahí está el punto de fondo. La tecnología para medir el trabajo ya entró a oficinas, fábricas y almacenes, y el próximo año será obligatoria para registrar la jornada. La pregunta es si el control digital tendrá límites.

Por ahora, se trata solo de una propuesta. Su futuro dependerá de que avance en el Congreso. Mientras tanto, millones de trabajadores siguen frente a una cámara que mira y un sistema que mide, sin saber del todo qué hacen con sus datos.