Ley Silla: el asiento está, el descanso no"
La ley les dio derecho a sentarse. Diez meses después, nadie puede decir cuántos patrones han sido revisados por negárselo.
CIL/Redacción
La escena se repite en mostradores, casetas de vigilancia y recepciones de hotel: la silla está ahí, pero usarla puede costar una mirada del supervisor. La reforma conocida como Ley Silla prometió cambiar eso. Sus disposiciones entraron en vigor el 15 de diciembre de 2025, y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) adelantó que verificaría su cumplimiento en 2026 como parte de su Programa Anual de Inspección.
El compromiso tomó forma oficial. El 21 de septiembre, la dependencia presentó su Programa de Inspección Laboral 2026, con una meta de 38,455 visitas en todo el país y la Ley Silla entre sus materias prioritarias. Pero una meta no es un resultado, y los resultados no aparecen.
En la Ciudad de México, la autoridad laboral reportó haber capacitado apenas a 11 empresas y recibido una sola denuncia por incumplimiento, según publicó La Jornada el 20 de octubre. El mismo diario señaló que las estadísticas de inspección disponibles no distinguen cuántas revisiones corresponden a esta reforma. Es decir: aunque se inspeccione, no se sabe si se vigila la silla.
En Jalisco, el panorama es más claro y más inquietante. El secretario del Trabajo estatal, Ricardo Barbosa, declaró a El Economista que no se han realizado inspecciones relacionadas con la Ley Silla porque se esperan criterios adicionales de la federación. El funcionario mencionó como recomendación un descanso de cinco minutos por cada tres horas, una cifra que aún no tiene carácter obligatorio. Mientras llega la definición, el trabajador sigue de pie.
Las señales se multiplican en otros estados. El 26 de octubre, el sindicato hotelero de Yucatán exigió a los empleadores aplicar la norma para evitar daños a la salud. En Campeche, un reporte de Por Esto publicado en marzo estimó que 3,800 empresas no cumplían con la obligación.
Las preguntas son concretas y tienen respuesta en los archivos de la autoridad: cuántos centros de trabajo se han inspeccionado por esta obligación, cuántas irregularidades se detectaron, cuántas multas se impusieron y cuántos establecimientos corrigieron. Hasta ahora, ni la STPS ni las autoridades locales consultadas por la prensa han ofrecido ese balance.
El derecho a sentarse no se mide en sillas compradas, sino en minutos de descanso reales. Y esos minutos, por ahora, no los cuenta nadie.